Las vitaminas son nutrientes indispensables para el buen funcionamiento de tu cuerpo. Algunas son antioxidantes y te ayudan a luchar contra el exceso de radicales libres que dañan tu ADN desencadenando la enfermedad.
Las vitaminas son micronutrientes que se encuentran en los animales y las plantas. Son esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo y se deben aportar a través de la alimentación, ya que el organismo no puede sintetizarlas por sí solo.
Su papel es principalmente regulador, es decir, son necesarias para que se produzcan reacciones metabólicas específicas en el interior de las células.
Las vitaminas no suministran kilocalorías que puedan transformarse en energía como los hidratos de carbono o las grasas.
Sin embargo, algunos tipos -como las del grupo B- sí participan en el metabolismo energético en forma de coenzimas. Tampoco desempeñan funciones plásticas o estructurales como las proteínas.
¿Qué cantidad necesitamos?
El organismo las necesita en pequeñas dosis y las recomendaciones son bajas. Se aportan en miligramos o microgramos.
Si se lleva una dieta variada y equilibrada, y no existen problemas que impidan la correcta absorción de los nutrientes.
Tipos de vitaminas
Existen dos tipos de vitaminas, las liposolubles y las hidrosolubles. Las primeras son solubles en grasas y soportan bien los distintos métodos de cocción. Las vitaminas hidrosolubles son solubles en agua, se disuelven con facilidad al cocinarlas y el calor destruye gran parte de ellas.
Fuentes principales de vitaminas
Vitamina A: mantequilla, yema de huevo, leche entera y frutas.
Mayoría de vitaminas del grupo B: legumbres, huevos, cereales, levadura de cerveza.
Vitamina B9 o ácido fólico: vegetales (principalmente de hoja verde), carne y huevos.
Vitamina B12: carne, huevos, pescado y leche.
Biotina: levaduras, hígados, riñones, huevos, leche, legumbres, setas, chocolate.
Vitamina C: frutas (principalmente cítricos) y hortalizas.
Vitamina D: aceites de pescado, salmón, arenque y mantequilla. También se puede sintetizar en la piel por la acción de los rayos del sol.
Vitamina E: aceites vegetales, frutos secos y verduras.
Vitamina K: vegetales, cereales, carne y leche.
¿Por qué las vitaminas son antioxidantes?
La oxidación es un fenómeno continuo en nuestro organismo. En este proceso se liberan radicales libres que actúan sobre las proteínas, los ácidos grasos insaturados de las células, los hidratos de carbono y el ADN ocasionando lesiones celulares que pueden conducir al envejecimiento y a otras enfermedades relacionadas con la edad como el cáncer.
Se ha visto que algunos tipos de vitaminas como los betacarotenos (de la vitamina A), vitamina C y E tienen un efecto antioxidante, es decir, contrarrestan la acción de los radicales libres. De ahí que se aconseje la ingesta de hortalizas, verduras y fruta así como aceites como el de oliva o pescados grasos, alimentos ricos en estos micronutrientes para prevenir enfermedades.
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